17 de febrero de 2011

Tu tambien le pusiste alas a la noche y te marchaste a un lugar oscuro con una mujer a la que creías amar. Te alejaste de mi, y yo no dormia en el mundo de tu ausencia. Agónica, aterida a la distancia de tu cuerpo que se desnudaba sobre mi angustia. Tu también como ellos, esos otros que se arrancaron mis alas y llenaron mi cuerdpo de alfileres para clavarme en la pared. Creíste que te amaban en la soledad de esa noche, entre paredes largas y frias. Entre el murmullo de las horas cuando caen como la lluvia y cuando entraron en tu alma cerraste los ojos para pensar en mi.

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